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Chao prejuicios

  • Foto del escritor: Despeinando el Mundo
    Despeinando el Mundo
  • 21 mar 2021
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 29 jul 2021

Nuestro mundo está lleno de prejuicios. Crecemos rodeados de ellos, y a veces, aunque no nos demos cuenta, tenemos más de los que deberíamos.

Cuando me enteré que en mi máster de periodismo de viajes iríamos a Bulgaria, realmente no tenía ninguna opinión sobre este país ya que no sabía absolutamente nada de él.

A medida que fue pasando el tiempo y escuchaba conceptos de personas cercanas sobre este territorio balcánico, más confusa me sentía. Muchos me decían que tuviera cuidado ya que era un lugar peligroso, con mafia, muchos migrantes y uno de los más pobres de Europa.

Por pequeños momentos llegue a sentir envidia de los destinos increíbles de mis demás compañeros: Marruecos, Escocia, sur de Italia y Letonia.

Bulgaria es un país que por más de 40 años tuvo un estado socialista y formó parte del bloque Este. Con una historia muy rica, ha sido imperio, principado, reino e incluso fue conquistada por el imperio Otomano. Su religión principal es la ortodoxa, pero también hay una alta población musulmana.

Cuando puse mis pies en Sofia, inició para mí un viaje increíble. Donde descubrí un país con gente amable, lleno de cosas asombrosas tanto naturales como de ciudades e historia. La comida, sus bailes y tradiciones me enamoraron y lo llevaron a convertirse en un lugar que se llevó mi corazón.

Entendí que los búlgaros padecen el mismo problema que nosotros los colombianos. Una nube de generalización se a apoderado de lo que el mundo sabe de nosotros. Los aspectos malos han sobresalido invalidando la notable mayoría de cosas buenas que podamos llegar a tener.

Y, sin embargo, la peor parte de todo es que solemos repetir nuestros prejuicios con otros. Luchamos para que el mundo sepa que no somos solo narcos o droga, pero encasillamos a otros países en parámetros tan estrechos que evaden la realidad mayoritaria de cosas buenas.


Yo por mi parte puedo decir que volvería mil veces más a Bulgaria. Que amo mi tierra colombiana y que he conocido gente increíble de diferentes religiones y lugares, que cada día rompen un poco más mis propios muros prejuiciosos.

Y es que ya lo decía Mark Twain: “Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de la mente”.


 
 
 

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